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La premisa de los bancos y sus aliados en tecnología es que sus usuarios de tarjeta de crédito tengan una experiencia más sencilla en materia de uso, pero a la vez más segura. ¿Cómo lograr esa ecuación?

Por: Ricardo Solarte

La banca y las empresas de tecnología son los mejores aliados y eso ha hecho que la forma en que las personas se relacionan con el dinero y hacen sus transacciones diarias evolucione todos los días. Desde las épocas más remotas en que solo se podía transar a través del trueque hasta el sol de hoy, cuando el uso de efectivo parece estar mandado a recoger, ha pasado "bastante agua por debajo del puente". Estas son las más recientes tendencias en materia de uso más sencillo de tarjetas de crédito, pero a la vez más seguras.

La virtualización es quizá lo que más está de moda. Y consiste en dejar de usar "el plástico" para volverse usuario de un sistema de crédito que aprueba las compras de forma automática, con una previa inscripción. Un ejemplo de ello es el controvertido sistema de transporte Uber en Bogotá y el mundo. Esta es una aplicación que da la posibilidad de que el cliente ingrese los números de su tarjeta de crédito por una sola vez y pueda seguir usando el servicio cuantas veces quiera sin necesidad de sacar la tarjeta de su bolsillo, ni firmar la copia del comprobante. Aquí el sistema hace efectivo el cobro cuando el pasajero llega a su destino y califica la calidad del servicio que recibió.

Lo mismo pasa con las compras en páginas web como Amazon.com. Solo que en este caso, el usuario debe abrir una cuenta en el sistema PayPal. Una vez se abre la cuenta en este sitio de manera gratuita, el consumidor puede comprar en miles de comercios sin necesidad de registrar el número de tarjeta de crédito como tradicionalmente se hacía: "Solo ingresa un email y una clave secreta para hacer tus compras sin tener que buscar tu cartera", dice esta tecnología.

En todos los casos y por tratarse de compras que se hacen de manera automática, tienen una restricción en valores y en número de transacciones máximos. Lo mejor es que se hacen de manera segura, pues cuando el sistema registra compras que se salen de la rutina del cliente, se genera una alarma para contactarlo y consultarle antes de aprobar la transacción.

En todos estos sistemas hay maneras de hacer una última comprobación de que la persona que está comprando es realmente el titular de la cuenta. Desde hace algunos años en Colombia se viene implementando la tecnología del token, que también ha ido evolucionando hacia la virtualización. Hoy en día, los aparatos donde se suministraban los números aleatorios de comprobación de identidad también están siendo reemplazados por el celular de las personas. Todo por medio de aplicaciones móviles. "La idea es que cada vez más el celular concentre muchas posibilidades de autenticación de identidad", dice Bryan Rozo, gerente de soluciones de eBanking de Gemalto para la Región Andina. Esta firma es una de las proveedoras de la banca colombiana en materia de "tokenización".

Pero mientras se avanza en la manera de hacer fácil la operación de compra con tarjeta de crédito en internet, también los bancos están tomando medidas para hacerlo más seguro. Davivienda acaba de lanzar un nuevo software desarrollado por Intel de manera exclusiva para los clientes de esa entidad que permite hacer operaciones online sin temor de que esa información vaya a ser rastreada por "amigos de lo ajeno". El software se llama Trusteer Rapport y es un programa que protege al usuario de ser robado a través de modalidades como Malware y Phishing.

Y para las compras personales, ¿qué hay de nuevo?

Todo avanza hacia la virtualización. En un futuro no muy lejano los colombianos tendrán que acostumbrarse a pagar todo con el celular. Al menos las compras rutinarias como el mercado o el pasaje del metro o Transmilenio, como ya pasa en algunos países como China. Es decir, si hasta ahora el celular ya se nos había vuelto imprescindible en nuestras vidas, lo será aún más. Por ahora, en materia de tarjetas de crédito, Colombia está estrenando las que cuentan con tecnología PayPass, en el caso de Mastercard, y Paywave para los franquiciados por Visa. Aquí la novedad es que se pueden pagar compras personalmente sin contacto, sin tener que firmar comprobantes, ni nada por el estilo. Los montos de las compras son pequeños, en promedio de $40.000.

Pero si bien los bancos avanzan en innovación para hacer las cosas más fáciles, no deben dejar de lado la obligación de hacer que estos procesos sean seguros. Y es que deben hacerlo por mandato legal. La Superintendencia Financiera emitió la Circular 042 en 2012, la cual puso como fecha máxima el primero de octubre de 2014 para que las tarjetas débito y crédito cuenten con al menos dos de estos tres métodos de autenticación: biometría, contraseña y/o cédula.

Así las cosas los bancos parecen tener bien clara la premisa a la hora de diseñar la experiencia de compra mediante el uso de tarjetas de crédito: debe ser amigable y fácil para el cliente, pero a la vez seguro. Y esa ecuación está funcionando bien por ahora en Colombia y el mundo, gracias a la alianza exitosa de las entidades financieras con las firmas especializadas en desarrollos tecnológicos.