Facebook
Twitter
Youtube
Youtube
VerdadAbierta.com

La campaña que lanzó el gobierno con la frase "soy capaz" dio en el punto más importante para lograr cualquier meta. Cuando uno usa esa frase ante una meta o tarea, es porque esta implica retos difíciles, pero las dificultades son de muchas fuentes. Soy capaz de hacer algo que me da miedo, me da pena, algo que no he podido hacer, algo que requiere disciplina, paciencia, etc.

Fueron muchos los retos que vi en la campaña, y estos retos lograron que las personas pensaran en algo fuera de sus rutinas, de sus competencias, o en contra de su personalidad, y que lograran hacer algo distinto o retador. Fue divertido, corto, nuevo, pero esta frase es mucho más poderosa y está inmersa en la personalidad de muchos debido a la formación, estímulos y apoyo que reciben a lo largo de su vida.

La vida de un profesor universitario es siempre joven, pues todos los años tiene alumnos de 18 años que llegan llenos de sueños, ideales y entusiasmo a la universidad, y uno los ve cambiar durante cuatro años de manera importante. En este tiempo se percibe lo que pueden hacer, lo que los motiva y cuánto creen en sí mismos. Puedo resumir lo que es importante para cualquier persona en tres cosas: autoestima, pasión por las cosas y disciplina.

Todas son importantes, pero el motor más poderoso es la autoestima, pues es la que lo lleva a uno a la frase Soy Capaz. Soy capaz es el motor para emprender tareas titánicas, para lanzarse a trabajar en retos y nunca rendirse, soy capaz es el motor que llega a los grandes descubrimientos, a los grandes logros. Pero ¿cómo se logra esto? ¿Cómo estimulamos a las personas para que crean en sí mismas, para que saquen todo el potencial a sus capacidades, inclusive capacidades que ellos desconocen?

Viajando por el campo llegué a una tienda donde había un grupo de jóvenes de colegio tomando gaseosa con pan. Venían de jugar y su alegría juvenil era arrolladora. Al hablar con ellos sobre cómo veían su futuro, cuáles eran sus sueños, aspiraciones y temores (difícil tarea entre bromas de adolescentes), me sorprendió lo que ellos creían que podían o no hacer. Ellos no creían que podrían tener una empresa o ir a la universidad, y usaban frases como "eso es para los inteligentes", "eso es para los ricos", "eso no es para gente como nosotros", ¿por qué creen eso?

De entrada ellos mismos son un obstáculo a su superación. No se creen capaces de lograr esas cosas, y con estos limitantes seguramente no lo lograrán. ¿Qué quieren ser? Se veían capaces de emplearse en una fábrica de cerveza o trabajar en una finca. A ellos les faltó el "soy capaz". Al indagar el porqué de esta visión, me di cuenta de que esto es lo que les habían dicho a lo largo de su formación, no sé si es para protegerlos, o para que no se hagan ilusiones, pero sus aspiraciones se redujeron y abandonaron la búsqueda de grandes metas. El mensaje para ellos debe ser "usted es capaz de lograr lo que se proponga".

Fortalecer la autoestima comienza desde la niñez, y se puede reforzar y estimular todo el tiempo. También se puede atacar y debilitar de las maneras más inesperadas. Si reconocemos el poder de la autoestima, entonces debemos poner atención a cómo nuestras acciones pueden afectar la autoestima en otros. La idea de decirle a alguien que no es capaz para motivarlo a que demuestre lo contrario, en muchos casos, es peligrosa y puede ser contraproducente, especialmente cuando quien lo dice está en una posición de autoridad. Trate a las personas como usted quiere que se conviertan, pues en muchos casos eso pasará.