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Sintonizarse con los acontecimientos del mundo que impactan a Colombia no es algo usual para un ciudadano del común. En el día a día, la mayoría se siente “informada” con las versiones de medios de comunicación hegemónicos en nuestro país, que limitan la mayor parte de noticias buenas o positivas porque no atraen audiencia. El crecimiento económico que ha tenido Colombia en comparación con países de Latinoamérica contrasta con la percepción pesimista del ciudadano acerca de sus instituciones más importantes.

Y es que crecer puede ser el efecto de un impulso no necesariamente integrado en su origen, por tanto es obvio que esfuerzos desarticulados no lleguen a sostenerlo. Por su parte, el desarrollo requiere de un esfuerzo integrado, sucesivo y persistente con base en una hoja de ruta. Destacan las personas del gobierno que el Plan Nacional de Desarrollo (PND) de Colombia 2015–2018 (1) por $703 billones, cerca del 29% del PIB, se ha construido esta vez desde las regiones, es decir que está más articulado desde lo local, y busca mantener un crecimiento promedio anual del 4.5% hasta el 2018.

Como país tenemos que desatrasarnos en varios temas para aprovechar las oportunidades que tiene Latinoamérica. El PND parece una receta para avanzados, incluyendo temas tan claves y desatendidos durante tantos años como el agro y la infraestructura y otros donde se vienen haciendo mejoras como la educación, la salud y la seguridad. Todo esto ocurre en un escenario de alta probabilidad de finalización del conflicto armado. La visión de desarrollo como sociedad en la nueva faceta de paz implica enormes retos. 

El principal desafío es involucrar a los ciudadanos de a pie para contribuir a la paz desde su día a día, un ámbito donde la comunicación, conectividad y educación ciudadana juegan un papel primordial; donde la responsabilidad social trasciende el espacio productivo empresarial y se maximiza en la responsabilidad ciudadana para construir una comunidad próspera. 

No es gratuito que la Cepal, en su informe sobre perspectivas económicas de Latinoamérica para el 2015 (2), sea tan enfática en la necesidad de focalizar esfuerzos en la educación para la equidad y la inclusión, así como en la preparación de la fuerza laboral para la productividad y la innovación. La educación, tema vital en un país que tiene una inversión en este rubro inferior a la región y se ubica en últimos lugares en pruebas internacionales (Pisa). La productividad, otro tema importante para un país cuyo índice no alcanza el nivel requerido de crecimiento (1.6% anual desde mediados de los años 70 (3) indispensable para sostener a su vez el crecimiento económico del 4.5% esperado. 

Es probable que la hoja de ruta del PND para cuatro años tenga foco en el escenario de postconflicto, pero además del escenario interno, los empresarios deben tener en cuenta la perspectiva que el mundo tiene acerca de la disminución del crecimiento de Latinoamérica en el corto plazo, de tal manera que el mejor esfuerzo que se haga con las personas, el talento humano y el papel como ciudadanos en nuestras comunidades sea la principal base para el desarrollo del país.